Los monos están bajando de los árboles debido al cambio climático

Los investigadores han estudiado durante mucho tiempo cómo el cambio climático afecta el comportamiento animal: los osos polares cazan renos en lugar de focas; loros con picos más grandes para regular mejor su temperatura corporal ante el aumento de calor; o especies marinas que se desplazan hacia los polos. Un nuevo estudio a gran escala realizado por un centenar de investigadores sugiere que los primates también pueden verse afectados.

Los monos de América y los lémures de Madagascar, especies exclusiva o principalmente arbóreas, están abandonando los árboles para descender al suelo por el calentamiento y la deforestación. Pasar más tiempo en el suelo significa un cambio drástico en su estilo de vida, ya que están expuestos a la falta de alimento y refugio y a los grandes depredadores. En última instancia, o se adaptan o sufren impactos difíciles de calcular.

El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), rastreó 32 especies de monos, incluidos monos araña, aulladores, tití y capuchinos, y 15 lémures: lémures de bambú, lémures coronados, lémures de cola anillada. y sifacas, de más de 150.000 horas de observación en 68 lugares de América y Madagascar. Grupos de animales de un extremo al otro del planeta mostraron la misma tendencia a adoptar estilos de vida terrestres durante largos períodos de tiempo.

“Un efecto catastrófico”

«Es un estudio maravilloso, un placer – apreciar Miguel Llorente, profesor del programa Serra Húnter de la Universidad de Girona y que no participó; tiene lo que debe tener la ciencia del futuro: colaboración internacional para tratar de resolver grandes interrogantes y apreciar cambios a escala global».

Aunque las especies estudiadas pasaban un promedio de solo el 2,5% de su tiempo en el suelo cada mes, el análisis identificó diferencias tanto entre especies como dentro de ellas. Según explica a este diario Llorente, también director del máster de Primatología, estas especies han evolucionado a lo largo de miles o millones de años para vivir en los árboles y han desarrollado exitosas estrategias para alimentarse y protegerse de los depredadores. Ahora “una responsabilidad humana les está obligando a abandonar este estilo de vida en un giro de 180 grados que puede tener consecuencias catastróficas”, lamenta.

Sifaka de Verreaux de Madagascar


Zoológico de San Diego


La transición de un estilo de vida arbóreo a uno terrestre ha ocurrido antes en la evolución de los primates, incluidos los homínidos, pero los cambios actuales son tan rápidos que representan “una seria amenaza”, según los autores. Las consecuencias son difíciles de prever.

“No sabemos qué puede pasar. No creo que tengan tiempo de adaptarse”, dice Llorente, quien cree que el principal problema de estos animales será el forrajeo. Los investigadores explican en el estudio que los primates que comen una dieta más general (no solo fruta) y viven en grupos más grandes pueden adaptarse más fácilmente. Sin embargo, las especies adaptadas a un tipo particular de fruta u hoja se verán obligadas a cambiar su dieta y es posible que no encuentren alimentos suficientes o adecuados para sobrevivir. Además, en el suelo, corren un mayor riesgo de depredadores como los grandes carnívoros o las serpientes. Los que viven cerca de carreteras o asentamientos humanos también sufren mayores problemas.

Afectará su desarrollo.

“Estos primates suelen ser muy inteligentes y espero que puedan adaptarse”, dice el investigador español. Aquellos que no necesitan estrategias de conservación rápidas y eficaces para asegurar su supervivencia. En cualquier caso, no tiene “duda” de que el cambio influirá en la evolución de estos animales. “Pero no lo veremos porque es un proceso muy lento, de miles o decenas de miles de años”, apunta.

Para Llorente, el siguiente paso es repetir el estudio en África y Asia y ver cómo la deforestación afecta a especies como los gorilas o los babuinos, que viven principalmente en tierra pero realizan algunas actividades clave en los árboles, como por ejemplo dormir. .

“El estudio revela algo que todo el mundo sospechaba intuitivamente pero que nadie podía cuantificar a escala global, y muestra cómo esta crisis climática está afectando a todo”, añade.

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